La Administración concentra a miles de personas en un recinto mediante
PIMEM-Restauración critica la sobreexplotación comercial vinculada a los macro eventos organizados por la administración, genera un agravio competitivo con bares, cafeterías, restaurantes y salas de conciertos
Debe existir el mismo nivel de control laboral que en cualquier establecimiento privado: altas y contratación de todos los trabajadores, cumplimiento de jornadas y descansos, registro horario
AGENCIA MANACORNOTICIAS 03/09/2026 - 13:31:04
Este modelo genera un agravio competitivo con bares, cafeterías, restaurantes y salas de conciertos que asumen durante todo el año alquileres, impuestos, licencias y obligaciones

PIMEM-Restauración critica la sobreexplotación comercial vinculada a los macro eventos organizados por la administración. PIMEM-Restauración cuestiona el modelo que impulsan las administraciones en referencia al servicio comercial que se presta en muchos de los eventos creados y gestionados ella mismas. Una barra de 240 metros, sumada a los food trucks, supera claramente la función de servicio auxiliar y se convierte en una actividad económica de gran dimensión, asegura la asociación y a modo de ejemplo. Los restauradores de la patronal apuntan a que "el suelo público no debería mercantilizarse mediante grandes estructuras temporales de restauración promovidas o facilitadas por la Administración. Este modelo genera un agravio competitivo con bares, cafeterías, restaurantes y salas de conciertos que asumen durante todo el año alquileres, impuestos, licencias y obligaciones regulatorias".

La Administración concentra a miles de personas en un recinto mediante un concierto gratuito y, al mismo tiempo, facilita que buena parte del consumo de comida y bebida se realice dentro del propio espacio, según el sector. Des de PIMEM patronal, se suman a la reflexión de su asociación y pide rigurosidad en la contratación y salud laboral de las personas que trabajan en dichos eventos. "Debe existir el mismo nivel de control laboral que en cualquier establecimiento privado: altas y contratación de todos los trabajadores, cumplimiento de jornadas y descansos, registro horario, prevención de riesgos laborales y demás obligaciones laborales y de Seguridad Social" según la patronal mallorquina.

Finalmente, los restauradores de PIMEM aseguran que debe garantizarse igualmente el acceso a agua potable en las condiciones exigidas por la normativa y con el mismo rigor

En este sentido PIMEM Restauración espera que la Inspección de Trabajo y el resto de los organismos competentes apliquen a este tipo de macro eventos exactamente el mismo rigor que se exige durante todo el año a bares, cafeterías, restaurantes y salas de conciertos. También debe garantizarse el mismo nivel de exigencia en materia de seguridad alimentaria, aforos, gestión de residuos, condiciones higiénico-sanitarias y cumplimiento general de la normativa aplicable.

Finalmente, los restauradores de PIMEM aseguran que debe garantizarse igualmente el acceso a agua potable en las condiciones exigidas por la normativa y con el mismo rigor que se reclama a los operadores privados. De cara a futuros eventos, el Ayuntamiento de Palma debería buscar fórmulas para que el impacto económico beneficie también al tejido de restauración y ocio existente, en lugar de concentrar toda la actividad comercial dentro de un recinto temporal.

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1
Joan
Un placer leerte, sigue así, un lujo
Francesc
Muy bien Antònia me gustan tus reflexiones, acertadas
Antònia Febrer Santandreu
¿Calculamos el coste de aquello que incentivamos? La reflexión planteada por PIMEM-Restauración va bastante más allá de saber cuántos metros debe tener una barra o cuántos *food trucks* pueden instalarse en un macroevento. Quizá deberíamos hacernos una pregunta anterior y bastante más incómoda: **cuando una Administración decide incentivar una determinada actividad, ¿calcula realmente todo lo que esa decisión cuesta a la sociedad?** Porque una cosa es conocer el presupuesto de un acontecimiento y otra muy distinta conocer su coste real. Un macroevento tiene un coste directo de organización, pero también puede requerir seguridad, limpieza, gestión de residuos, movilidad, transporte, servicios sanitarios y utilización intensiva del espacio público. Puede afectar al descanso de los vecinos y, como plantea PIMEM-Restauración, concentrar dentro de un recinto temporal un consumo que deja de producirse en establecimientos que mantienen durante los doce meses del año trabajadores, alquileres, impuestos, licencias y obligaciones administrativas. No significa que no deban celebrarse estos acontecimientos. Significa que **deberíamos aprender a evaluar lo que financiamos no solamente por lo que cuesta organizarlo, sino también por los efectos que produce**. Y aquí aparece una contradicción todavía mayor. Desde las administraciones locales, autonómicas y estatales destinamos cada vez más recursos a sanidad mientras hablamos constantemente de prevención. Nos recomiendan cuidar la alimentación, realizar actividad física, descansar suficientemente y adoptar hábitos que favorezcan nuestro bienestar físico y mental. Son recomendaciones razonables. Pero quizá deberíamos preguntarnos también si aquello que las propias instituciones financian, promocionan o facilitan está siempre alineado con ellas. No se trata de cuestionar el ocio, la música o las fiestas, ni mucho menos de decir a un ciudadano adulto cómo debe vivir. **La libertad individual también consiste en decidir cómo queremos divertirnos**. La cuestión es otra: **qué debe incentivar una Administración con los recursos que pertenecen a todos**. Si cada vez necesitamos dedicar más recursos a atender problemas relacionados, entre otros factores, con determinados estilos de vida, quizá además de preguntarnos cuánto dinero necesita nuestro sistema sanitario deberíamos plantearnos qué entornos estamos construyendo para intentar necesitarlo menos. La misma reflexión sirve para la economía. Pedimos al pequeño empresario que cumpla escrupulosamente con fiscalidad, contratación, prevención de riesgos laborales, seguridad alimentaria, residuos, horarios, aforos y multitud de obligaciones regulatorias. Es razonable que así sea. Pero entonces resulta igualmente razonable exigir exactamente el mismo nivel de rigor cuando quien organiza, promueve o facilita una actividad económica es la propia Administración. Defendemos el comercio y la restauración de proximidad y, al mismo tiempo, podemos organizar acontecimientos capaces de concentrar a miles de potenciales consumidores dentro de un recinto temporal. Defendemos la sostenibilidad y después necesitamos movilizar recursos extraordinarios de limpieza, seguridad y transporte para determinadas concentraciones. Defendemos el descanso y los hábitos saludables mientras una parte importante de nuestro modelo colectivo de ocio continúa vinculada a grandes concentraciones y horarios nocturnos. **Cada una de estas decisiones puede tener sentido aisladamente. La incoherencia aparece cuando las observamos conjuntamente**. Y quizá sea precisamente ahí donde deberíamos empezar a cambiar nuestra manera de razonar. Mallorca dispone de cultura, gastronomía, deporte, patrimonio, música, naturaleza y una extraordinaria tradición de vida social. Las fiestas y verbenas de nuestros municipios forman parte de ese patrimonio colectivo y muestran, además, una manera de distribuir la actividad cultural y social por todo el territorio. No se trata de sustituir unas formas de ocio por otras. Se trata de ampliar nuestra manera de entenderlo y preguntarnos qué combinación de actividades queremos favorecer para la Mallorca en la que deseamos vivir. Pero, sobre todo, deberíamos empezar a incorporar una pregunta aparentemente sencilla a muchas decisiones públicas: **¿Cuál es el coste completo de aquello que estamos incentivando?** Coste económico, por supuesto. Pero también sanitario, social, medioambiental, empresarial y de oportunidad. Porque quizá una buena Administración no debería medirse solamente por cuánto dinero destina a solucionar los problemas una vez aparecen, sino también por **cuántos consigue evitar gracias a las decisiones que toma antes de que aparezcan**. **Prevenir no debería ser únicamente una recomendación de una campaña institucional. Debería convertirse también en un criterio de gobierno**.